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MEDICAMENTOS PARA LA ADICCIÓN A
LOS OPIOIDES
Metadona y buprenorfina son los tratamientos más eficaces disponibles
para la adicción activa a los opioides. Naltrexona es un tratamiento eficaz
para prevenir las recaídas en pacientes que ya no dependen físicamente
de los opioides. La mayoría de los planes de tratamiento incluyen
medicamentos. El tipo de medicamento que se elija dependerá de varios
factores, incluyendo la gravedad de la enfermedad, otras enfermedades
que pueda tener el paciente, el acceso a diferentes formas de tratamiento
y las preferencias personales.
• Todos los medicamentos aprobados por la FDA para el tratamiento
del trastorno por consumo de opioides — incluyendo metadona,
buprenorfina y naltrexona — deben estar disponibles para todos
los pacientes.
• Se recomienda la consejería con el uso de cualquiera de estos
medicamentos. Sin embargo, la consejería no debe ser un requisito
para recibir tratamiento con medicamentos.
• Se deben considerar las preferencias de los pacientes, su historia y la
gravedad de su enfermedad al decidir qué medicamento es mejor para
cada persona.
• Cada medicamento funciona de manera diferente y tiene sus propios
riesgos y beneficios. Una vez que se comienzan a tomar, estos
medicamentos se pueden tomar de manera segura durante años. El
clínico y el paciente deben analizar juntos los riesgos y beneficios de
cada medicamento.
• Cuando se usan correctamente, ayudan a restaurar el equilibrio en las
partes del cerebro que afecta la adicción, ayudando a los pacientes a
manejar su adicción para poder recuperarse.
• No hay un plazo estándar para usar estos medicamentos. Varía según
cada paciente. Algunos pueden necesitarlos durante muchos años.
• Algunas personas tienen situaciones especiales, como embarazo,
problemas de salud mental o dolor, o estar involucradas con el
sistema de justicia penal. Deben hablar de estos temas con su clínico
para encontrar el medicamento adecuado para sus necesidades.
• Los adolescentes y sus cuidadores también deben hablar de las
opciones de medicamentos con sus clínicos.
Si el primer medicamento que se elija no funciona bien, el paciente
debe hablar con su clínico. Es posible que otro medicamento sea
más eficaz para tratar sus necesidades.